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Autoras/es
Santiago Resett; Juan Lopez; Cristian Logatt

Introducción: El bullying constituye una de las formas más frecuentes de violencia entre pares durante la adolescencia y representa un importante factor de riesgo para el desarrollo socioemocional. Diversos estudios han mostrado que la participación en situaciones de bullying se asocia con mayores niveles de depresión, ansiedad, desesperanza e ideación suicida. No obstante, no todos los adolescentes involucrados presentan el mismo perfil de ajuste psicológico. En este sentido, la literatura distingue diferentes roles, entre ellos las víctimas, quienes sufren agresiones de manera reiterada, y las víctimas provocativas (también denominadas bully-víctimas), que combinan experiencias de victimización con conductas agresivas hacia sus pares. Este último grupo ha sido señalado como particularmente vulnerable debido a la coexistencia de dificultades emocionales y problemas conductuales. Sin embargo, existe escasa evidencia en población latinoamericana sobre las diferencias entre estos perfiles respecto de indicadores específicos de salud mental.

El objetivo del presente trabajo fue examinar los porcentajes de víctimas y víctimas provocativas en adolescentes argentinos y analizar si dichos grupos presentan una peor salud mental en comparación con las víctimas, quienes hacen bullying y los adolescentes no involucrados.

Método: Se constituyó una muestra de 638 adolescentes de Paraná, Argentina, pertenecientes a escuelas secundarias de primero a sexto año, con edades entre 12 y 18 años; el 60% eran mujeres y el 39% varones y 1% de género no binario. Los participantes completaron el Cuestionario de Bullying/Victimización, la subescala de Depresión del DASS-21 de Lovibond y Lovibond y las subescalas de Ideación Suicida y Desesperanza de King y Kowalchuk. Los datos fueron analizados mediante SPSS 24. Se aseguró anonimato, confidencialidad y participación voluntaria.

Resultados: Un 17% de los participantes fueron clasificados como víctimas, un 3% como agresores, un 4% como víctimas provocativas y el resto como no involucrados. Las víctimas provocativas y las víctimas presentaron mayores niveles de depresión y desesperanza en comparación con los otros grupos. En ideación suicida, las víctimas mostraron los niveles más elevados.

Conclusiones: Los resultados indican que la victimización entre pares se asocia con un marcado deterioro emocional durante la adolescencia y que tanto las víctimas como las víctimas provocativas constituyen grupos de especial vulnerabilidad psicológica. Contrariamente a ciertos hallazgos previos que identifican a las víctimas provocativas como el grupo de mayor riesgo, en este estudio las víctimas presentaron los niveles más elevados de ideación suicida. Estos resultados subrayan la necesidad de implementar estrategias preventivas escolares que incluyan detección temprana, monitoreo de síntomas emocionales y dispositivos específicos de apoyo para adolescentes victimizados, incorporando además acciones diferenciadas según el rol involucrado en el bullying. Se brindarán estrategias para la prevención de la problemática.

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