Introducción: Las tecnologías de la información y la comunicación, especialmente los teléfonos celulares, se han convertido en una parte central de la sociedad actual, incrementando progresivamente su presencia hasta constituir un componente esencial en la vida personal y social de las personas, especialmente de los adolescentes. Si bien el uso de tecnologías digitales favorece la comunicación, el acceso a la información y la participación en redes de pares, también ha dado lugar a nuevas formas de interacción problemáticas, entre ellas el cyberbullying o ciberacoso. Asimismo, el FoMO, entendido como el miedo a perderse experiencias o interacciones sociales relevantes, podría desempeñar un papel importante en las dinámicas de interacción propias de la adolescencia.
Objetivo: El presente estudio tuvo como objetivo analizar la relación entre la perpetración de cyberbullying y el FoMO en adolescentes argentinos, así como examinar posibles diferencias según género.
Metodología: La muestra estuvo compuesta por 150 adolescentes que asistían a escuelas públicas de Buenos Aires, Argentina, con edades comprendidas entre 14 y 18 años (Medad = 15.71, DE = 1.16), de los cuales el 44% fueron hombres y el 56% mujeres. Luego de obtenerse los consentimientos correspondientes por parte de la institución, las familias y los estudiantes, se administraron cuestionarios online destinados a evaluar FoMO (Martín & Simkin, 2023), las subescalas de Ciberagresión y Happy Slapping del Cuestionario de Ciberbullying (Resett & Gámez-Guadix, 2018), y variables sociodemográficas.
Resultados: Los resultados indicaron diferencias estadísticamente significativas en FoMO según género, observándose puntajes más elevados en mujeres que en hombres, t(148) = -2.28, p = .024. En cambio, no se encontraron diferencias significativas según género en Ciberagresión, t(148) = 1.60, p = .111, ni en Happy Slapping, t(148) = -1.32, p = .189. A su vez, se halló una correlación estadísticamente significativa, positiva y de magnitud moderada-baja entre Happy Slapping y FoMO, r = .34, p < .001, así como entre Happy Slapping y Ciberagresión, r = .25, p < .01. Por su parte, la dimensión de Ciberagresión no mostró una asociación estadísticamente significativa con el FoMO. Posteriormente, se estimó un modelo de regresión lineal múltiple para predecir los niveles de FoMO a partir de la perpetración de Ciberagresión, Happy Slapping, género y edad. El modelo fue estadísticamente significativo, F(4, 145) = 6.25, p < .001, y explicó el 12.36% de la varianza del FoMO. En dicho modelo, el Happy Slapping emergió como un predictor significativo del FoMO, β = .29, p < .001, al igual que el género, β = .17, p < .05. En cambio, la perpetración general de Ciberagresión, β = .10, p = .206, y la edad, β = -.05, p = .543, no alcanzaron significación estadística.
Conclusión: Estos hallazgos sugieren que no todas las formas de ciberagresión se relacionan del mismo modo con el FoMO. En particular, el happy slapping se caracteriza por agredir o humillar a una víctima mientras la situación es registrada en video, para luego ser expuesta y divulgada en línea. A diferencia de otras formas de agresión online, esta modalidad combina situaciones de agresión o humillación originadas en interacciones presenciales con su posterior difusión en entornos digitales. Esto podría incrementar la presión social por pertenecer y el miedo a perderse experiencias o interacciones relevantes dentro del grupo de pares. Asimismo, el deseo de encajar y la presión por la conformidad, aspectos característicos de la adolescencia, podrían contribuir al aumento del FoMO, especialmente en mujeres. Futuros estudios deberían profundizar en el análisis de modalidades específicas de cyberbullying, incorporando diseños longitudinales y muestras más amplias y diversas, a fin de examinar con mayor precisión el papel del FoMO en las dinámicas de interacción digital de los adolescentes.
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