Introducción: Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación transformaron profundamente la forma en que las personas establecen, mantienen y finalizan sus vínculos interpersonales. Aunque estos medios facilitaron el contacto y la construcción de relaciones, también favorecieron la aparición de nuevas conductas relacionales negativas. Una de ellas es el ghosting, entendido como la interrupción abrupta de la comunicación con una pareja o interés romántico mediante medios digitales, sin brindar explicaciones ni cierre explícito del vínculo. Diversos estudios internacionales sugieren que esta experiencia puede asociarse con emociones de rechazo, incertidumbre, disminución de la autoestima y mayores niveles de sintomatología emocional. Sin embargo, aún existe escasa evidencia en población latinoamericana acerca de su frecuencia, las diferencias según variables sociodemográficas y su relación con indicadores de salud mental. El objetivo del presente estudio fue evaluar los niveles de ghosting sufrido, determinar si el género y la edad introducían diferencias y analizar si esta conducta se asociaba con síntomas de depresión y ansiedad.
Método: Se constituyó una muestra de 567 adultos de entre 18 y 60 años de Buenos Aires, de los cuales el 84% eran mujeres. Los participantes completaron la Escala de Ghosting para Adultos Argentinos de Resett y González Caino y las subescalas de depresión y ansiedad del DASS-21 de Lovibond y Lovibond. Los datos fueron analizados mediante procedimientos estadísticos correlacionales y comparativos.
Resultados: Los resultados indicaron que la forma más frecuente de experimentar ghosting consistía en que la otra persona dejara de responder o escribir a través de redes sociales, situación reportada por un 14% de los participantes. Asimismo, mayores niveles de ghosting sufrido se asociaron con mayores niveles de depresión y ansiedad (rs = .25 y .32, respectivamente; ps < .001). No se observaron diferencias significativas según el género. En cambio, los adultos emergentes presentaron niveles significativamente más elevados de ghosting en comparación con los adultos de mayor edad.
Conclusiones: Los hallazgos sugieren que el ghosting constituye una experiencia relacional con posibles consecuencias negativas para el bienestar psicológico. Particularmente, la asociación observada con depresión y ansiedad indica que este fenómeno podría actuar como un factor de vulnerabilidad emocional o coexistir con otras dificultades socioafectivas. El mayor nivel encontrado en adultos emergentes podría relacionarse con un uso más intensivo de tecnologías digitales y con relaciones afectivas menos estables durante esta etapa evolutiva. Estos resultados destacan la necesidad de incorporar el estudio del ghosting dentro de las problemáticas relacionales contemporáneas y promover intervenciones orientadas al desarrollo de habilidades de comunicación y regulación emocional en entornos digitales.
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